Violencia escolar, un tema de todos

ARGENTINA El incremento de las agresiones entre compañeros, insultos y falta de respeto a los profesores y desobediencia en diferentes aspectos preocupa a padres y autoridades. Los especialistas insisten en que se trata de la manifestación de la angustia y problemáticas que hoy viven los chicos. Recientemente en dos escuelas de La Plata se registraron hechos de violencia. Por un lado dos grupos de alumnos, egresados del Colegio San Cayetano, protagonizaron una verdadera batalla campal en la puerta del establecimiento, con el saldo de 2 heridos por puñaladas, y tres detenidos. El otro hecho tuvo lugar en pleno centro platense, cuando 2 alumnas de 15 años de la Escuela 8, se tomaron a golpes, teniendo que ser una de ellas trasladada al Hospital Gutiérrez. Estos hechos lamentablemente no son aislados, ya que desde hace varios años la violencia en las escuelas es moneda corriente, consecuencia sin duda de la violencia social que por otra parte, últimamente los medios de comunicación concentrados (oligopolios informativos) se ocupan de difundir y amplificar de manera contumaz. Cuestiones como la falta de disciplina o el mal comportamiento son fenómenos perturbadores que cambian la buena marcha de la vida escolar, pero no son los únicos. La pobreza, el desempleo, la falta de alimentos, el trabajo infantil, el alcoholismo y la drogadicción son generalmente identificados como las "causas" de la violencia, pero en realidad deben considerarse factores que contribuyen a crearla. El último estudio del Observatorio Argentino de Violencia en las Escuelas, realizado este año, mostró diversas formas de agresión que se repiten con frecuencia en las escuelas. Un 10% de los estudiantes consultados señaló haber sufrido amenazas de daño, el maltrato físico fue menor -un 7,3%- y en cuanto a la presencia de armas, el 1,26% respondió que alguna vez- a lo largo de su vida escolar- llevó un arma de fuego a la escuela, en tanto que el 2,87 %, asistió con armas blancas o cuchillos. El fenómeno se expresa de formas diferentes en la actualidad, no es sólo una agresión física. Hoy los gritos, las burlas y los insultos son nuevas formas de violencia escolar como la rotura de útiles o pertenencias que presenta el mayor porcentaje. La violencia presente en las calles, en los hogares y en los medios de comunicación termina por traspasar los patios y las aulas de los colegios. La agresividad latente no es ni nueva ni aislada, sino parte de la estructura de convivencia social. Los especialistas coinciden en que la violencia escolar es un fenómeno que debe ser asumido de manera conjunta por los gobiernos, las autoridades educativas, los docentes, los padres de familia y los propios alumnos. No se trata de aislar al niño o al adolescente del mundo en el que vive, sino de mostrarle que existe otra realidad, que convive con la violencia cotidiana, pero que es diferente. En una entrevista concedida a Informes, la licenciada en Ciencias de la Educación Natalia Gil de Fainschtein, dijo que, "la violencia en las escuelas es igual a la violencia que hay en la sociedad y depende en la comunidad que está inserta". Los hechos violentos que se dan en el espacio del aula no son ni más ni menos que el reflejo de la misma violencia que vive a diario en buena parte de la sociedad. La escuela no escapa a lo que sucede en las canchas de fútbol, en determinados programas de televisión, en sectores del gobierno y hasta en algunas familias. Una encuesta realizada entre 6 mil adolescentes por el Observatorio de la Convivencia Escolar de la Universidad Católica Argentina (UCA) en 2007, asegura que uno de cada cuatro alumnos de 10 a 18 años le tiene miedo a sus compañeros. Entre los maestros, el miedo también es moneda corriente. La Unión de Docentes Argentinos (UDA) de Buenos Aires realizó una encuesta entre 2.025 maestros del primer y segundo cordón del conurbano bonaerenses. Según el resultado del estudio, el 88% de los maestros les tiene miedo a sus propios alumnos y en el 84% de las escuelas se producen hechos de violencia que tienen como protagonistas a alumnos de distintas edades. Una investigación del Ministerio de Educación de la Nación reveló que más de la tercera parte de los alumnos fue víctima de rotura de útiles o pertenencias por parte de sus compañeros. Otros tantos han recibido insultos y burlas, o han sido excluidos y aislados. Los gritos, las burlas y los insultos le siguen en importancia en estas nuevas formas de violencia escolar y sólo un 7% de los encuestados dice estar sufriendo la exclusión y el aislamiento de su grupo de pertenencia como forma de violencia. Raúl Angelucci, inspector distrital de Junín expresó a Informes, que los hechos de violencia en las escuelas "no es ajena a la situación social", y que en su distritos "los índices de violencia no son demasiado altos y no se produce aumento de un año a otro", aunque reconoció que si se produce casos de forma esporádica y que en los últimos años, "lo que paso es que los hechos salieron a la luz". La coordinadora de programas del Ministerio de Educación para la construcción de ciudadanía en las escuelas, Mara Brawer, sostuvo que es indispensable que "la escuela como institución asuma el rol, en su propio ámbito, de resolver situaciones de conflictividad entre los alumnos, trabajando con estrategias en las que se puedan construir legalidades compartidas entre todos los actores de la comunidad escolar". "Es necesario consensuar legalidades para lo cual debe haber necesariamente una participación estudiantil. Este es un proceso a mediano y largo plazo, como todo en el ámbito educativo, aunque tampoco hay que descartar la sanción para aquel alumno que trasgrede una norma", dijo Brawer. En este sentido, el estudio del Observatorio destaca que la rotura de útiles y pertenencias se da más en aquellos chicos que cursan en escuelas privadas mientras que el fenómeno de la burla, es más propiedad de alumnos de escuelas estatales. Qué se puede hacer No cabe duda que es muy difícil abobar el tema de la violencia escolar, ya que involucra a muchos actores de la sociedad. Planteado como problema estructural de la sociedad, en diálogo con Informes el Inspector distrital de Junín, Raúl Angelucci, dijo: "Hay que preocuparse más por el día a día, qué hacemos los adultos con lo cotidiano, transmitir responsabilidad, respeto. Escuchar más, prestar atención, porque reacciona de esa manera, porque hay mucha intolerancia" sentenció. Por otro lado según cuenta a Informes, Susana Volpi, presidenta de la ONG "Centro Amparo" que trabajan sobre la problemática de violencia en las escuelas, "cada uno de nosotros puede hacer mucho, pero hay que trabajar todos los días con esta temática y no solo cuando ocurren hechos tan terribles". Y Agregó: "Estar al lado de los chicos, estos están solos, la sociedad los dejó de lado y los padres cuando están, están tan ocupados que no los escuchan. Hace falta una verdadera política de estado en educación, salud y justicia", concluyó Volpi. "Como docentes lo importante es capacitarse en manejar situaciones de violencia y ser creativos y ocuparnos en trabajar en cosas que les interese a los chicos" expresó la Licenciada Natalia Gil de Fainschtein respecto a los hechos de violencia "comunes" que se dan en la escuelas y agregó: "para los casos extremos de violencia lo que funciona es la ayuda terapéutica, lo que puede hacer un docente ayuda pero no alcanza". Para la Directora General de Excellere Consultora Educativa (Web para educadores), "como sociedad debemos respetar más las pautas y las normas que tenemos, ser más responsables". "Una sociedad más generosa y justa disminuiría los hechos de violencia", agregó Natalia Gil de Fainschtein. El rol de los padres Donald Winnicot, famoso, psiquiatra y psicoanalista inglés, sostiene que los padres durante la adolescencia de los hijos deben creer más que nunca en sus propios ideales y no abdicar, sino confrontar con sus hijos. Sin embargo, hoy muchos padres han decidido abandonar el lugar fundamental de la confrontación. Para David Mazzitelli, psicólogo y docente de la Facultad de Psicología, de la UBA y organizador del II Congreso Internacional Violencia, Maltrato y Abuso el 13, 14 y 15 de Noviembre de 2009, "se suelen hacer patológicas conductas de los jóvenes que en realidad son propias de un proceso saludable, pues en el camino del crecimiento ellos deben experimentar y poder equivocarse, pero si del lado de los padres encontramos posiciones muy represivas y rígidas se agrava la oposición entre éstos y los hijos, dando muchas veces paso a actuaciones peligrosas, incluso suicidas". Están también aquellos padres que se ponen a la par de los hijos, van a bailar con ellos o están fanatizados en los gimnasios por reproducir, de la manera más fiel, el sueño de la eterna juventud. La psicoanalista francesa Anny Cordié sostiene que muchos adultos se identifican con los adolescentes, copian sus formas de vestirse y de hablar, al tiempo que les dicen a éstos que se pongan el traje de la madurez. "Nada es más desestabilizador para un adolescente que esta actitud de renegar de la condición de padres", indica. La expresión más extrema de la violencia El acoso escolar es una forma característica y extrema de violencia escolar. Conocido también con el término en inglés bullying, es una especie de tortura, metódica y sistemática, en la que el agresor sume a la víctima, a menudo con el silencio, la indiferencia o la complicidad de otros compañeros. En Argentina, este problema, afecta a uno de cada cinco adolescentes que van a la escuela Este tipo de violencia escolar se caracteriza por una reiteración encaminada a conseguir la intimidación de la víctima, implicando un abuso de poder en tanto que es ejercida por un agresor más fuerte (ya sea esta fortaleza real o percibida subjetivamente) que aquella. El sujeto maltratado queda, así, expuesto física y emocionalmente ante el maltratador, generándose como consecuencia una serie de secuelas psicológicas (aunque estas no formen parte del diagnóstico). Es común que el acosado viva aterrorizado con la idea de asistir a la escuela y que se muestre muy nervioso, triste y solitario en su vida cotidiana. Los protagonistas de los casos de acoso escolar suelen ser niños y niñas en proceso de entrada en la adolescencia (12-13 años). Ana María Amarante es pedagoga y especialista en bullying de la Universidad Austral y explica que las situaciones de violencia en la escuela muchas veces no son identificadas porque quienes las sufren se llaman al silencio: "Se genera una situación de temor, amenaza y desconfianza, por eso es muy importante el clima que generamos los docentes en el aula, los vínculos que establecemos para que esto no ocurra, cómo disponemos a nuestros alumnos en el trabajo del aprendizaje, el esfuerzo, cómo formamos en hábitos y actitudes, una pedagogía de la presencia preventiva, generando un clima institucional en la comunidad educativa de confianza básica". Casos argentinos El pediatra Flavio Sinigagliesi, miembro del grupo Bullying Cero Argentina, subraya: "Nosotros tuvimos nuestro episodio en Carmen de Patagones. Siempre se habla de la patología de Junior pero nunca se habló de qué tipo de relación tenían sus compañeros con él". "No justifico lo que hizo, pero a Junior le decían de todo. Si el bullying se da sobre chicos que ya vienen con problemas sociales, puede ocurrir que estos chicos no logren defenderse de un modo que no sea drástico: matando o matándose. El caso de Junior podría haberse prevenido si se hubiera intervenido antes", sostiene el especialista. Tal vez, el caso más resonante, o el que dio el puntapié inicial al fenómeno sea el conocido como Pantriste. En agosto de 2000, Javier Romero se cansó de que sus compañeros lo llamaran así y a la salida del colegio -ubicado en Rafael Calzada- gritó "me voy a hacer respetar" y acto seguido disparó sobre dos de sus compañeros. Uno de ellos murió. FUENTE:
| El Diario de Carlos Paz http://www.eldiariodecarlospaz.com/octubre_09/29_10_09/oc0929h.html |
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